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lunes, 30 de noviembre de 2015

Me refugio en el yo por miedo al tu

NUEVAS FOBIAS, FOBIA A LA ALTERIDAD, Y FOBIA A LA INITMIDAD
“La mayor parte de la labor psicoterapéutica está orientada a ayudar a los pacientes a establecer relaciones más intimas, sólidas y duraderas con los otros” (Irvin Yalom, Mirar al sol, página 107).
Mi amigo Carlos Díaz dice: “Me refugio en el yo por miedo al tú”. Vivimos refugiados en nosotros mismos, aislados de los demás nos vamos aislando de nosotros mismos, pues nos exiliamos en nuestra propia isla privándonos de conocernos al desconocer al otro. Las islas del individualismo, la mentira del “yo soy yo”, nos hace caer en soledades y angustias profundas y, sobre todo, nos anulan de crecer. El crecer como dice Yalom en intimidad, implica involucrarse en nuestros vínculos, en generar vínculos más sólidos, gracias a que nos comprometemos y en poder luego sostenernos en el tiempo.
Hace poco se festejaba en redes el “día del amigo”. Más vale perder el tiempo con amigos que, con el tiempo, perder amigos. Hacer amigos, mantener una pareja, mantener vínculos con nuestras familias, sostener relaciones laborales, implica dar nuestro tiempo, que es darnos a nosotros mismos. Los terapeutas luchamos diariamente por ayudar a nuestros pacientes a que generen vínculos sólidos. En esta era donde todo son “tips” y “apps” para solucionar aspectos prácticos. Darnos tiempo para charlar con un terapeuta, con un amigo, con la pareja, una vez por semana una hora, puede ser una linda lección de mindfulness, de calma, de aprender a ser sin hacer.
Como dice Bauman, en este mundo de sociedad líquida, donde todo es “touch and go”, hay que trabajar mucho para “touch and stay”. Los padres tenemos que hacernos tiempo para “tocar” a nuestros hijos, llegar a casa y abrazar, jugar. Quedarnos con el otro y no sacarnos a nuestros hijos o nuestra pareja de arriba como algo que molesta.
El psiquismo se forma tocando también, bañar a nuestros hijos puede ser estresante, pero también es una hermosa oportunidad para conocernos y aprender del tacto. Tocar y abrazar a nuestras parejas y familia, para que nuestros hijos vivan que la empatía se vive con hechos. También en la terapia, Yalom recomienda que el psicólogo esté atento a los saludos, a un abrazo necesario, un apretón caluroso de manos, para que la “hora de terapia” no sea algo distante y frío.
“Con el alba tendrás que marcharte” canta Sabina, linda canción, pero triste para los vínculos actuales, marcharnos al otro día sin preguntar nada, sin generar otro encuentro, sin ilusionarse. Este refugio en el yo, nos convence en solitario que tenemos la razón y así nos vamos privando del otro. Este refugio en el yo nos empacha de “mismidades”, autoerotismo existencial, no preciso del otro para ser feliz. Este era puede ser cambiada y debemos ser parte del cambio, si queremos ayudar a que disminuyan las consultas por ansiedad, depresión, estrés.
La “isla del yo” me hace dejar en Facebook los amigos que no votan lo que yo voto, que son de mi mismo cuadro de fútbol, etcétera. Elimino los que piensan distinto. De esta manera el miramos la realidad por el “muro de Facebook”, que me vende lo que quiero escuchar.
“El otro me salva de la cárcel de querer ser yo mismo” dice Santiago Kovadloff. El trabajo del psicoterapeuta desde su espacio será el de ayudar a que la persona pueda sostener vínculos y crecer en intimidad. No hay mejor manera para eso que crecer en intimidad en la propia relación paciente-terapeuta. Por eso desde nuestro modelo el abordaje se intenta (no siempre se logra, claro está, por varios factores del pacientes y del psicólogo) llegar al otro, ser auténticos y empáticos, para relacionarnos entre personas y no con el “rol” psicólogo. Los roles suelen distanciarnos de los demás, suelen servirnos para el trabajo, pero luego precisamos en cada momento, ser auténticos y ser empáticos con lo que nos pasa para poder crecer.
Otra característica fundamental de la relación terapéutica que también nos sirve para la vida general, es la “autorrevelación”. Cuando el psicólogo revela algo personal con la finalidad de ayudar al otro o de ser empático con lo que está viviendo. Por ejemplo, “yo no pasé por lo que ud. está pasando, pero he vivido algo similar cuando perdí a mi madre o cuando me echaron del trabajo anterior. “Al abrirnos, y revelar algo propio, inmediatamente invitamos al interlocutor (pareja, paciente, compañero de trabajo, hijos) a hacer lo mismo. Es como que uno dice “ya di un paso”, “ahora te toca a ti”. Quedará en el otro la chance de si puede también revelar algo de sí mismo o no.
También al llegar a casa, es importante sacarnos el “rol del trabajo” el “personaje” que traigo de “empresario”, “jefe”, “subjefe”, “periodista”, el que sea. Sacarnos el personaje del trabajador, para poder llegar a casa y entrar a “trabajar de padre y/o madre”. Recuerden la máxima  “Educar es cansarse amorosamente”. Para poder hospedar las frustraciones de nuestros hijos, precisamos darnos esos tiempos para salir del rol y que el hijo y tu pareja se relacionen con nosotros como personas y no con el jefe, el subjefe, el empresario…
Fobia a la intimidad es evitar en temas profundos, porque “ahora no es momento” y luego postergar así el crecer en el vínculo, manteniendo relaciones light y líquidas. Si evitamos el encuentro con el otro (alteridad) evitamos el encuentro con nosotros mismos y postergamos la felicidad. O solo nos relacionamos con los que piensan igual que nosotros. ¿Cómo vamos a crecer así? Se crece a partir de valorar al distinto, al diferente al que no piensa como yo.
Fobia a la alteridad, es por no conocerme, rechazo al otro y no me permito descubrir con quién estoy hablando. Si evito escuchar al que piensa diferente, me exilio, me autoanulo para encerrarme en lo que yo pienso y la isla así va creciendo en soledad y angustia. Es difícil crecer en intimidad si no me animo a estar solo.
Muchas veces los espacios de terapia, son esos mini lugares, que funcionan como un “snorquel existencial” (así me dijo alguien una vez). Linda imagen. Aquí puedo respirar, aquí puedo ser yo misma, dijo. Pero resulta que el “yo mismo “se nutre del otro, no hay yo sin el otro. El yo mismo es alimentar esa cárcel que dice Kovadloff, de creer que nadie puede entrar en mi vida. Siempre somos, como nos enseñó Buber, relaciones “Yo-Tu”. Nadie es solo, nadie es autodidacta, ni nadie se hace solo. Somos siendo con los otros, los otros incluyen los ex, los ex jefes, los ex novios, los ex amigos que nos ayudaron a ser lo que hoy somos. Y también incluyen las relaciones que tenemos hoy día, a medida que amplío la intimidad en mis vínculos, crezco en mi capacidad de felicidad ya que los vínculos nos sostienen en épocas tristes que tenemos que vivir. Si estoy viviendo alguna enfermedad, siempre se sobrelleva mejor si mantengo una red de vínculos que me ayudan a sobrellevarla, si estoy solo, la enfermedad propia puede empeorar.
Cortázar dice “Siempre fuiste mi espejo, de modo que para verme, tenía que mirarte”. El otro es ese espejo que me acerca a mí mismo, que me revela lo que no quiero ver. Los espejos en casa siempre nos devuelven la imagen que nosotros queremos ver. Pero el otro real, (pareja, amigos, psicólogo, compañero de trabajo, hijos) puede hacerme ver algo que nosotros no podemos ver. Es que en realidad sólo nos vemos bien en el otro, y con los otros, los que amamos y los que odiamos.
Recuerden que lo opuesto al amor no es el odio, sino la indiferencia. La indiferencia es la falta de empatía, es el “no existis” , te bloqueo en facebook, te bloqueo en Whatsapp y el bloqueo no puede durar más de una semana por miedo a que el otro luego no me acepte después cuando tenga que desbloquearlo. Tristeza actual, bloquear y desbloquear. Touch and go.
Las islas del individualismo, nos refugian, nos escondemos y atrincheramos en un yo inmaduro e infantil que todavía espera que los demás se acerquen a él. La persona sana menos reclama y más agradece. Se adelanta a lo que el otro necesita construyendo vínculos empatados y sólidos. El neurótico o inmaduro emocional se “empoltrona” en un yo narcisista, que dice “acá estoy yo y tu no te diste cuenta”. La actitud de reclamo nos aleja de los otros, la actitud de ir al encuentro, de abrirnos, de comunicar lo que sentimos sin ser agresivos, nos acerca. Para esto precisamos durar, permanecer y darnos tiempo para construir vínculos. Cuando un paciente me dice “Vengo porque quiero conseguir una pareja”. Siempre le respondo: “Metete de lleno en tus vínculos, no busques pareja, vamos a ayudarte a construir vínculos sólidos y la pareja aparecerá luego”.

Practicar la empatía en casa y en trabajo: con quien compartimos la paternidad: pareja, padres: 
  1. ¿Cómo estas hoy? Te noto contenta /cansada / alegre. ¿Me querés contar?
  2. “Papa estás cansado”: Respuesta Sí, me pego un baño y ya estoy con ustedes.
  3. “Mamá estás con cara de triste, ¿qué pasó? Respuesta: (Si me pesca con cara de tristeza, responder con empatía a eso, porque somos “psicoeducadores emocionales”.
  4. Papá te veo con cara de contento, contarme algo lindo de tu trabajo.
  5. Adultos (padre y madre o padre solo o madre sola: llegar a casa y saludar al otro con afecto. Solo a través del ejemplo se aprende la empatía.
  6. Salir del “glamour del cansancio” y estar disponibles emocionalmente para nuestros hijos. Disponibles para el beso, para el abrazo y también para el  “te dije que no y es no, no preguntes de nuevo” Sin agresividad y sin culpa.
  7. Al compañero de trabajo: ¿cómo estas hoy¿ ¿Puedo ayudarte en algo?

Practicar “crecer en intimidad en casa y en el trabajo”
  1. Hijo, ¿te conté que hoy un compañero de trabajo se casó?
  2. ¿Te conté que hoy una compañera de trabajo faltó porque su hijo estaba enfermo?(oportunidad para hablar de cómo se siente la madre, el hijo, del reencuentro).
  3. Al compañero de trabajo: “cómo estas, ¿nunca te conté que con mi señora nos estamos reconciliando?”.
  4. Vi que el otro día discutiste con el Jefe, sabés que a mí me pasaba lo mismo, ahora aprendí a relacionarme
  5. Hablar de las emociones y sentimientos. Todas las emociones, rabia, enojo, alegría, tristeza, miedo, son positivas, porque nos hacen crecer y nos ayudan a conocernos mejor.
  6. En el trabajo: “Hoy estoy preocupada porque mi hijo tiene un examen, pero dame 5 minutos que me recompongo”.
  7. Liderar con empatía. Valorar las emociones y los vínculos en el trabajo.

Lo que tu quieras mi amor (para que me quieras)

Autoridad viene de augeo: ayudar a hacer crecer. Autoridad y auge vienen de lo mismo. Todos crecemos como la hiedra, apoyándonos en algo que nos ofrece resistencia. La tiranía quiere que seamos eternamente niños. La autoridad ofrece resistencia pero hace crecer. Si no has tenido resistencia no creces recto, sino reptando…
Fernando Savater
“El hombre es un ser incompleto, sietemesino, depende absolutamente de su cuidado y del amor de una persona, que a su vez lo haya recibido de otra”.
Carlos Díaz
Los padres de hoy son unos “genios” para sus hijos. “Pide y se te dará”, parece ser el mensaje de los padres. Ya que los deseos de los hijos son órdenes para ellos. Quiero, quiero, quiero. La gente dice : “Los niños de hoy son demandantes”. No, no son demandantes, son niños, normalitos, piden y piden, está bien, son niños ¡que pidan todo lo que quieran!
La tarea del adulto es no satisfacer siempre el pedido del niño, no ceder al capricho, ya que solo hospedando las frustraciones, aprenderá a esperar y a desear. Si pide y le doy, lo hago demandante, le confirmo que soy un genio… que siempre voy a estar, que no le voy a fallar. Pero la vida no es así, el novio le va a fallar, el profesor también, el jefe también. Crecer es “hospedar las fallas” que no es más que confirmar que vivimos un mundo entre humanos y no entre dioses divinos…
Si los deseos de los hijos son órdenes para nosotros, salimos corriendo a satisfacer ese deseo, descuidando nuestra vida, nuestra salud y nuestros vínculos. “Si descuido al otro, me descuido a mi mismo” , afirma Carlos Díaz. Los adultos sentimos que debemos responder rápido, para que pare la rabieta porque no puedo escucharlo mas llorar. Por eso debemos madurar nosotros, para dejarlo llorar, dejarlo rabiar, esta aprendiendo a “autorregular” sus emociones. Debe hacerlo para crecer y para aprender de las frustraciones el camino a la felicidad.
La etapa de crianza de niños y adolescentes suele ser desgastante para el adulto. No sé si es más dificil o mas fácil que antes, creo que es una discusión que no sirve. Ahora es así, pero si estamos siempre cansados es difícil que podamos “sostener la rabieta” del niño o adolescente. Por eso es muy importante oxigenar nuestra vida de pareja, de familia, para respirar y poder así responder a nuestra tarea de padres.
Llego a casa y debo estar pronto para la angustia de los hijos o para la rabieta y saber sostener el no. Pero también disponible para jugar, cantar, abrazar, reír si no hay rabietas. Todos son milagros encubiertos, las rabietas, los juegos, los caprichos. No tenemos un hijo problema, es un hijo que crece, que quiere vivir y que nos dice “por favor papá, por favor mamá, educame, no quiero rabiar todo el tiempo, ni quiero quedar caprichoso… educarme papá, sé que es difícil, pero te pido que no aflojes”.
La demanda del niño o adolescente habla de lo que el quiere, pero ese vinculo se fortalece con la presencia del adulto (padres educadores) que no siempre deben responder a la demanda. Afirmar “son demandantes” es sacarnos el problema de arriba, nosotros no tenemos nada que ver.. Y no es así, el joven es reflejo de la conducta y valores de los adultos, ellos replican nuestra vida vacía o plena de sentido, nuestros humores y amores, el modo en que resolvemos los conflictos o el modo en que peleamos en la calle.
Decir “los jóvenes de hoy en día son así”, es desentendernos de la problemática actual. Debemos cambiar nosotros primero, debemos reaccionar. Es cómodo vivir sin visualizar que si los jóvenes son así, es un espejo que no quiero ver en mi. Nosotros debemos repasar el modo en que damos lugar a nuestros deseos, a nuestros caprichos a nuestras esperas y desesperaciones para ayudar a nuestros hijos y alumnos cambiar de actitud.
¿Cual juguito querés, mi amor? Porque tu tienes que elegir, tu puedes elegir”. Escuchamos esto en la panadería, en el súper. Y lo peor es que la sociedad individualista que vivimos no nos animamos a intervenir. El niño no crecerá en responsabilidad y en libertad si elige siempre lo que quiere, todo lo contarario, aprende y confirma el “ pide y se te dará”. Si el adulto elige sin culpa, el juguito, el lugar de vacaciones, los championes, o la comida diaria, no está anulando la capacidad de elegir de su hijo. Lo estará ayudando a vivir en comunidad, a crecer en un ambiente cálido, pero con normas y jerarquías claras.
Somos víctimas de los caprichos de los niños, y esta actitud del adulto no hace otra cosa que dejarlo como victima a sí mismo. Victima de sus deseos y de sus impulsos. Crecer y ser persona implica hacer algo con el mundo instintivo, no ceder a él, sino transformarlo al servicio del otro y de los demás. Quedar víctima de los impulsos nos hace vulnerables a las adicciones y depresiones, porque luego al crecer cuando el mundo no me de lo que quiero, puedo caer en depresión. Ojalá estas depresiones nos ayuden a rever el modo en que vivimos, para poder cambiar de actitud.
Si siempre educo a mi hijo en el “pide y se te dará”, le estoy mintiendo, porque cuando la vida no le de, la frustración y el golpe serán muy grandes. Si lo educo en la espera, en el deseo, en el camino y en el premio al final del camino, lograré fortalecer su autoestima, su autonomía, su sentido de seguridad, de independencia y su tolerancia a las frustraciones.
Una persona que no toma la vida en sus manos, queda victima de sus impulsos, o de lo que el otro le hizo (maestra, amigo, jefe, esposa o pareja). Ser responsable es responder a la vida con autoridad, es ser autor de mi propia vida y no vivir quejándome porque la vida no me da lo que quiero. Madurar es dejar atrás al niño para ser adulto, dejar de llorar, de reclamar permanentemente lo que me faltó o lo que no me dieron.
El que no quiere responsabilizarse de su vida siempre busca excusas para exonerarse. No podemos dejar a nuestros hijos víctimas de lo que les pasa. Ayudar a crecer es creer en su capacidad, creer en que pueden aprender del sufrimiento.
Como dice Carlos Díaz al principio de esta columna, somos sietemesinos, incompletos, precisamos del otro que nos ayuda que nunca nos completa, pero que nos humaniza en el proceso de convertirnos en personas.
En suma, si mi autoestima se nutre de otro adulto (pareja, amigos, familia, trabajo) no preciso nutrirme del afecto de mis hijos. Esto nos ayudará a sostener el “te dije que no y es no”, con autoridad firme pero sin agresividad. Con un amor que libera y que prepara al hijo para las vicisitudes que implica vivir.

Un médico con dos títulos...



“A mí me gustan los médicos que tienen dos títulos”, me dijo la vecina… Yo venía de comprar la comida cerca del consultorio y la vecina estaba afuera de su casa. Dos por tres charlamos, pero no mucho, yo apurado por salir o por llegar o por algo y ella siempre ahí tranquila, con tiempo para perder el tiempo.Esta vez -como en otras- me detuve y la saludé para charlar un rato.
- ¿Como anda?, pregunté.
- Muy bien, respondió.
- Me alegra.
- Te voy a decir algo, me dice, yo cuando voy a un médico pido que tenga dos títulos. El de médico y el de humanidad, sino no sirve… “El otro dia fui a un médico, de estos de dos títulos, me atendió muy bien y cuando salí de la consulta, me quedé afuera esperando un rato, entonces veo que entró una madre con su hijo y al rato salieron sonrientes de la consulta, y la madre le dice al hijo “anotaste el nombre del medico? ¡Anotalo!” Yo dije, ese es mi médico, el de los dos títulos…
Que nunca falte el otro título, el de la humanidad, que se reconoce en esos gestos simples de la señora, conversando conmigo y contándome la dulzura de su edad, del paso del tiempo y la sabiduría para rescatar lo profesional y lo humano, sobretodo lo humano, que se capta en ese gesto hermoso de la madre que le pide por favor, anota el nombre del médico, a este tenemos que volver no importa cuantos grados tenga, pero ¡por favor que tenga dos títulos!
Brindo por que la vida nos de la paciencia para encontrarnos cada día con nuestra vocación de servir y ayudar y nuestro segundo titulo, de ser humanos que acompañamos personas en búsqueda de un sentido a su sufrmiento.
El título de humanidad alivia el dolor, aminora la pena y nos devuelve la esperanza de ser consolados
La gente no quiere técnicos que reparen aparatos descompuestos al decir de Frankl, sino personas que acompañen personas.

Alejandro De Barbieri es psicólogo, docente y comunicador. Autor: Lo que cura es el vinculo, Economia y felicidad y Educar sin culpa. Podés seguirlo en twitter @AleDeBarbieri o visitar la web www.logoterapia.com.uy

Lecturas sugeridas :
“La relación medico paciente”, de Jorge Stanham
“La medicina desalmada”, Ed Trilce. Dr. Álvaro Diaz Berenguer
“El cuidado del alma en la Medicina”, Ed Urano, Thomas Moore

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Logoterapia y Depresión

El sol detrás de las nubes de la depresión, una visión logoterapeutica

Indice
1. Introducción a la Logoterapia
"Desde el punto de vista moral, las psicoterapias privilegiadas son la logoterapia y el counselling. Pero todas son admisibles, a condición de que sean administradas por psicoterapeutas guiados de un elevado sentido ético."
La Logoterapia es una escuela psicológica creada por Viktor E. Frankl (1905-1997), catedrático de neurología y psiquiatría de la Universidad de Viena. Frankl completó su formación humanística, después de la II Guerra Mundial -en la que fue prisionero de varios campos de concentración- con un doctorado en filosofía. Ha escrito 28 libros; el más conocido es el que relata su experiencia vital que tituló "Un psicólogo en el campo de concentración" y que en nuestro medio se editó como " El hombre en busca de sentido".
La palabra griega logos tiene varias acepciones. El significado preciso que le da Frankl a éste término es doble: "sentido" y "espíritu". Cuando Frankl asume el término logos como sentido y como espíritu se refiere a la voluntad de descubrir y satisfacer la necesidad profundamente humana de vivir una vida con sentido. Esta vida con sentido es la consecuencia de experiencias con sentido.
Su teoría psicoterapéutica se basa en una concepción de persona integral que incluye el ser biológico, psicológico y espiritual. Con esta idea antropológica estudia la situación del hombre de nuestro tiempo y encuentra en la búsqueda de sentido, la más profunda tarea existencial del mismo.
Esta perspectiva difiere completamente de las bases en que se fundamentan las distintas escuelas psicológicas, que generalmente tienen una visión psicosomática y social del hombre. La ausencia de espiritualidad, cercena lo más distintivo del ser humano y éste queda atado a los condicionamientos, ya sean biológicos, psicológicos o socioeconómicos.
Para la Logoterapia, ser hombres significa sobre todo la facultad de ir más allá de todos los condicionamientos, porque lo esencial y más valioso de la existencia humana se encuentra en su propia autotrascendencia.
La autotrascendencia es la capacidad de salir de uno mismo para volcarse a una tarea concreta que realizar, a una persona a quien amar o incluso para entregarse a un sufrimiento inevitable.
Podemos concluir de lo expuesto, que el ser humano tiene la posibilidad de superar las concepciones que lo presentan como una mónada cerrada. La Logoterapia lo inserta en una dimensión superior que sin dejar de lado lo biológico, lo psicológico ni lo social, lo integra en la esfera noética o espiritual. Para la logoterapia, el ser humano a pesar de los condicionamientos que lo estén limitando, jamás pierde la última de las libertades: la actitud a tomar frente a esos condicionamientos.
A modo de síntesis podríamos resumir los conceptos principales de la logoterapia:
1) Libertad de la Voluntad
Implica que el ser humano es único e irrepetible y que está llamado a la libertad y a la responsabilidad.
  1. La motivación principal del ser humano es descubrir el sentido de su vida.
  2. Voluntad de Sentido
    __b) vivenciales (Amor)
    __c) actitudinales (Sufrimiento)
  3. Sentido de Vida: que se logra viviendo valores__ a) creativos (Trabajo)
  4. Tríada Trágica: Sufrimiento, Culpa y Muert
Quién puede decir que no ha sufrido, que no se ha sentido culpable y que no morirá? Todos los hombres debemos enfrentar esta tríada para nuestro crecimiento en los valores de actitud.
La dimensión espiritual o noética es el "hilo conductor" de la logoterapia, porque contiene todos los recursos del espíritu humano capaces de ser empleados por el individuo para contrarrestar la enfermedad y los traumas que la vida acarrea. Estos recursos espirituales podemos resumirlos en:
  • Nuestra voluntad de sentido
  • Nuestra creatividad e imaginación
  • Nuestro amor
  • Nuestra conciencia y nuestra autoconciencia
  • Nuestro sentido del humor (autodistanciamiento)
  • Nuestro compromiso, ideales y valores
  • Nuestra responsabilidad y habilidad en la respuesta
  • Nuestra compasión y perdón
  • Nuestra conciencia de la finitud
2. Logoterapia y Depresión
Como es sabido podemos encontrar tres tipos de depresión agrupados bajo la categoría de trastornos afectivos: 1) Depresión reactiva o neurótica; 2) Depresión endógena y 3) Depresión orgánica.
1) Depresión reactiva:
Este tipo de depresión normalmente parece coincidir con un acontecimiento adverso de la vida, tal como la muerte de un ser querido, las desavenencias conyugales, los problemas económicos o de desempleo. No tienen un origen sino una razón, especialmente una razón para estar triste, como puede ser la pérdida de una pareja. La depresión se instala como reacción a tal acontecimiento ingrato y bloquea la superación psíquica.
2) Depresión endógena:
Son las que vienen "de adentro", sin razón, que no tienen un origen externo sino solamente un origen interno. Este tipo de depresiones son una respuesta a algún proceso interno desconocido. No son desencadenadas por ningún acontecimiento externo; simplemente, se abalanzan sobre la persona afectada. Por lo general, presentan ciclos temporales regulares.
3) Depresión orgánica:
Cuando se hace un diagnóstico de depresión es importante descartar las bases
orgánicas, puesto que el efecto y la conducta depresiva están asociadas muchas veces a una lesión cerebral o a la acción de ciertos fármacos.
Seguramente en estos días han estudiado estas definiciones profundamente.
Nuestra intención en primer lugar, es presentar brevemente a las depresiones noógenas y plantear la propuesta logoterapeútica para su superación. En segundo lugar, mostrarles nuestro modo de trabajo frente a las depresiones endógenas y plantearemos como desde nuestra antropología el poder "sobrellevar valientemente" esta enfermedad puede ser vivido como un logro personal.
De esta manera nos quedarían las depresiones reactivas para profundizar en otro momento.


martes, 24 de noviembre de 2015

Esperanza de poder: Resiliencia y Logoterapia

“El ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos
porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer.”
Ernesto Sábato (La resistencia)

Este año he dado más de 100 charlas a padres y educadores, luego de publicado “Educar Sin Culpa” (Ed. Grijalbo, noviembre 2014). La demanda de este tipo de actividades ha aumentado mucho y siento una responsabilidad en responder a la misma. Invito a más colegas a sumarse a esta revolución amorosa, que es invertir en prevención y promoción de salud. Sin duda, hay muchas personas que necesitan hacer terapia y es positivo impulsarlas a ello; pero si todo es terapia, si los consultorios se siguen llenando de pacientes, no podremos sentirnos satisfechos por nuestra tarea y la sociedad que estamos construyendo.
No entiendo cómo muchos centros educativos, tanto públicos como privados, aún se resisten a implementar talleres para padres. Suelo aconsejar a los directores: “Usted plantee como obligatorio asistir al 1er taller, luego el papá ya no vendrá obligado”. Y por supuesto debemos ser “marketineros”, con buenos títulos que convoquen, con propuestas que motiven, y no caer en el fatalismo de creer que “vienen siempre los mismos y los que no precisan.” Actitud cómoda que desconoce la necesidad de los padres y docentes, y que se lava las manos de la responsabilidad del director en convocar. Hay responsabilidad también en los colegas que muchas veces por carencias en la formación, no conocen o no saben cómo trabajar en grupo con padres.
“Después de más de 100 charlas, ¿estás cansado?” me preguntan. Sí, claro, ha sido un año intenso, pero un rico en oportunidades para crecer, en caras y rostros e historias que merecen ser contadas. Un año intenso que nos devuelve la esperanza de que solo podremos cambiar la sociedad si, como dice Pérez Reverte, apoyamos a los docentes, que son nuestra “única salvación“, “los hombres buenos de estos tiempos son los maestros.” Sin duda los padres somos los primeros educadores; pero para ello, debemos salir del exilio al que nos han condenado las teorías deterministas y peregrinas.
Hay una gran avidez por parte de padres y docentes de educar sin culpa, con amor, con firmeza y sin la “pedagogía compasiva” que nos deja abandonados a actitudes fatalistas. Estas tienen como consecuencia el crecimiento de las depresiones, adicciones e intentos de suicidio, cuando el joven no encuentra nada por qué luchar y no encuentra futuro ni nadie que crea en él.
Esta columna está inspirada y dedicada a una persona que hace pocos días me envió un mail, que justificó mi “cansancio amoroso” de todo un año. Lo recibí la misma noche en que realicé una charla para unas 200 personas en una localidad del interior de nuestro país. Por supuesto los datos se han cambiado para proteger su identidad, ella me ha dado el permiso para publicar su carta y ayudar así a otros.
En letra cursiva están sus palabras, comparto el texto de Nadia completo, y luego lo analizaré por partes, con la emoción de sus palabras:
Esperanza de poder.
“Dos horas de esperanza y una vida rescatada. Ayer lograste que fuera 1 menos de las 10 personas que se quieren suicidar en Uruguay como bien lo dijiste tú. Soy Nadia , hace 40 días atrás tomé pastillas porque me sentía sin salida, desahuciada no importan ahora los motivos porque no vienen al caso. Logré vivir. Y los días posteriores han sido muy difíciles, de angustia y tristeza y estos últimos días antes de tu charla me sentí especialmente triste y la verdad creo que lo iba a volver a intentar. Andrea, mi reciente terapeuta me recomendó que fuera. Mi compañera de trabajo también. Y decidí ir. Desde que comenzaste hablar, algo en mi que estaba apagado se fue despertando, a medida que transcurría la charla yo fui pasando por diferentes emociones, angustia, felicidad, bienestar, sonrisas, llanto y aquello que estaba tapado por la angustia comenzó a destaparse, era la esperanza de poder. Que fácil que parece decir esas 3 palabras, “esperanza de poder”. Pero que difícil de asimilarlo cuando estamos bloqueados. Pero así como cuando intentas matarte es un segundo que se baja la cortina y ya está, también la esperanza de poder se despertó en un segundo. De repente me di cuenta de ese milagro que hablaste que es la vida y yo tengo otro milagro y es mi hijo de 1 año, y a medida que seguía el transcurso de la charla se iba despertando la esperanza de criar a mi hijo y la angustia se estaba tapando. Porque el poder de amar es más grande que cualquier suceso negativo que nos pueda pasar en la vida. El poder sentir que un ser humano tan indefenso depende de ti, es sentir que esa es la razón de vivir.
No sé si fue tu tono, no sé si fue tu modo, no sé si fue tu humor al trasmitir las cosas, no sé si fue tu convicción, pero fue esa combinación de cosas y esa sensación de estar en el lugar indicado con la persona indicada y tocaste esa fibra que estaba tapada en mi y se despertó.
Compré tu libro, muy amablemente me lo firmaste y me fui a mi casa, cuando entre llegué sonriendo, mis padres me miraron felices de verme feliz, les dije que tenían razón en todo lo que habían dicho, tomé a mi hijo me agaché lo miré y le dije: “Mamá te ama y está muy feliz de estar acá contigo”, el hizo algo que nunca había hecho, tomó con sus manitos mi cara, se acercó me dio un beso y apoyó su frente en mi frente. Duró un segundo y ya salió corriendo a jugar. Y yo por primera vez en muchos días lo bañé, le di su cena y lo acosté. ¡GRACIAS ALEJANDRO! Por mis dos horas de esperanza”.
Difícil continuar escribiendo después de volver a leer las palabras de Nadia. Me emociona cada vez que la leo y al volver a leerla para escribir esta columna. ¿Será la edad? ¿Será que es imposible que no te duela el dolor del otro? Cada renglón y cada palabra es para detenerse, reflexionar, emocionarse y actuar. No escribo esta columna para “emocionar sin más”, sino para que sea un estímulo para nuestra responsabilidad de cambiar estas tristes cifras de jóvenes deprimidos; y llegar también a aquellos que no pudimos ayudar. Todo terapeuta sabe que no puede ayudar a todos y que le va a fallar a su paciente. Los pacientes también saben en el fondo que un día su psicólogo le va a fallar. De la salud emocional de ambos depende de cómo se interpreta esa falla.
“Dos horas de esperanza y una vida rescatada”. Así comienza. Muchos dirán: “¿Crees que sos un profeta, para rescatar vidas?”. No, claro que no; o todos lo somos. Si ser “predicador laico” es tener una luz de esperanza para dar vida, entonces todos lo somos: el educador, el profesor, el padre, el amigo, la pareja. Predicadores laicos deberíamos ser todos los docentes, si nuestro objetivo es transmitir “esperanza y entusiasmo”.
Si nuestro mensaje es pesimista como dice Savater, entonces no se puede educar. ¿Cuál es nuestra prédica hoy? Frente a los hijos, a los alumnos a nuestros vínculos. No solo los psicólogos o sacerdotes son “curadores de almas”. No sé cómo continuará la vida de Nadia, está en un proceso de rescate, de duelo, de reparación y apoyada por profesionales para salir adelante. No creo que la rescaté, creo que una palabra, un texto, una charla (con un amigo, con la familia, con un psicólogo), un libro, nos puede llegar en el momento justo; el “kairós” que llamaban los griegos para hacernos reaccionar.
“…hace 40 días atrás tomé pastillas porque me sentía sin salida, desahuciada no importan ahora los motivos porque no viene al caso. Logré vivir. Y los días posteriores han sido muy difíciles, de angustia y tristeza y estos últimos días antes de tu charla me sentí especialmente triste y la verdad creo que lo iba a volver a intentar…”
Sin salida, desahuciada, estaba entregada, deprimida. Tiene sus motivos, que dentro de la dignidad de su carta no gasta renglones en desarrollar ni en justificarse. Intentos de suicidio, entre 8 a 10 por día en Uruguay, entre 1 y 2 suicidios por día. Nadia comenta que pudo haber sido un intento más de esos 8 por día, y lo iba a volver a intentar.
“Andrea, mi reciente terapeuta me recomendó que fuera. Mi compañera de trabajo también. Y decidí ir”.
Dice Santiago Kovadloff: “El otro me salva de la cárcel de querer ser yo mismo”. Antes que la charla, aparece su terapeuta y sus compañeros de trabajo, sus vínculos. El sentido de la vida, se teje en los vínculos, nadie es solo ni se hace solo. El hecho que una persona rompa con sus vínculos es un indicador de preocupación para cualquier terapeuta. El rescate pasa por abrirse. Nadia está en proceso de terapia y la psicóloga tiene la gentileza de recomendarle la charla de un colega. Celebro esta humildad de mi colega y esta apertura. Cuántas veces en la tarea de acompañar podemos y debemos recomendar a nuestros pacientes, películas, charlas en youtube de otros colegas, o videos, o libros que nos ayudan a crecer y complementan el proceso de terapia. No se trata de que el otro sea mejor. La gente feliz no envidia ni se ofende… Gracias Andrea. Luego aparecen sus compañeros de trabajo, que también la invitan a ir, a salir de sí misma. El otro nos interpela. Y ella decide ir.
Seguimos con la carta de Nadia:
“…a medida que transcurría la charla yo fui pasando por diferentes emociones, angustia, felicidad, bienestar, sonrisas, llanto y aquello que estaba tapado por la angustia comenzó a destaparse, era la esperanza de poder. Que fácil que parece decir esas 3 palabras, “esperanza de poder”. Pero que difícil de asimilarlo cuando estamos bloqueados. Pero así como cuando intentas matarte es un segundo que se baja la cortina y ya está, tb la esperanza de poder se despertó en un segundo…”
Nadia fue pasando por diversas emociones, la angustia fue quedando tapada por la “esperanza de poder”. Muy claras y fuertes sus palabras: esperanza de poder, de poder salir, de encontrar incluso en el sufrimiento una oportunidad para salir adelante. Ella misma lo reconoce: parece fácil, pero es muy difícil cuando uno está bloqueado. Impacta la claridad con que logra describir y definir su vivencia: en un segundo -no minutos, ni horas- uno baja la cortina, en otro segundo uno se llena de esperanza. En otro mail que me escribe agradeciendo a la gente que le da ánimo, me cuenta de su terapia post charla. Junto a Andrea fueron leyendo los mensajes de ánimo que la gente le enviaba y su terapeuta le dijo que esa “esperanza de poder” se llama “RESILIENCIA”. La capacidad de salir fortalecido luego de afrontar el sufrimiento. A veces se gana y a veces… se aprende.
“…De repente me di cuenta de ese milagro que hablaste que es la vida y yo tengo otro milagro y es mi hijo de 1 año, y a medida que seguía el transcurso de la charla se iba despertando la esperanza de criar a mi hijo…”
Aparece aquí su hijo, que en medio de la depresión, no había sido motivo suficiente para salir adelante. Sin embargo aparece como ese milagro, ese valor que la llama a la vida y le despierta esperanza. El otro, es aquel que está ahí, delante de mí, pero que no veo y descuido si estoy mal. Como dice Carlos Díaz “ Si descuido al otro, me descuido a mí mismo.” El otro que la llama a amar, el amor por su hijo, que la ayuda en 24 horas de esperanza a dejar atrás su dolor personal.
“No sé si fue tu tono, no sé si fue tu modo, no sé si fue tu humor al trasmitir las cosas, no sé si fue tu convicción, pero fue esa combinación de cosas y esa sensación de estar en el lugar indicado con la persona indicada y tocaste esa fibra que estaba tapada en mi y se despertó.”
El psicoterapeuta, el docente, el padre, debe estar convencido de su pasión por la vida, de su lucha a favor de la vida para acompañar a una persona que está mal. Nadia no es mi paciente, sin embargo, en una charla, logró recuperar la esperanza. Ella habla del tono de voz, el modo, el humor y la convicción, ingredientes fundamentales del padre, del educador, del líder para convencer amorosamente que la vida puede más que la muerte. El humor me parece esencial para enfrentar la difícil empresa de vivir y el uso del mismo es fundamental para llegar a tocar esa fibra tapada y despertarla. Yo no fui consciente que estaba tocando aquella fibra; por eso la emoción y la responsabilidad. Es necesario ser conscientes y responsables simplemente por vivir, ya que el otro nos está mirando, y el otro nos convoca a vivir.
Último párrafo de su carta:
“Compré tu libro, muy amablemente me lo firmaste, y me fui a mi casa, cuando entre llegué sonriendo, mis padres me miraron felices de verme feliz, les dije que tenían razón en todo lo que habían dicho, tomé a mi hijo me agaché lo miré y le dije, “mamá te ama y está muy feliz de estar acá contigo”, el hizo algo que nunca había hecho, tomó con sus manitos mi cara, se acercó me dio un beso y apoyó su frente en mi frente. Duró un segundo y ya salió corriendo a jugar. Y yo por primera vez en muchos días lo bañé, le di su cena y lo acosté”
Entró a su casa feliz, sus padres la reciben felices de verla feliz, porque uno se alegra con la alegría del otro. Ella hizo la dinámica de reconciliación, que vengo haciendo en todas las charlas que es agradecer a los padres, para poder perdonar, aceptar y crecer. Dejar atrás el niño que reclama, para ser adulto y tomar la vida en mis manos. Luego se acerca a su hijo y le dice “mamá está acá” y el hijo toma su cara y le da un beso. Y el final me emociona particularmente, cada palabra es rica: “por primera vez en muchos días, lo bañé le di su cena y lo acosté.”
Este final resume la tarea diaria y milagrosa de cada día, los valores son acciones concretas, bañar al hijo, darle de cenar y acostarlo. Se trata de milagros encubiertos, no es caprichoso un niño porque no quiere comer, es un milagro que nos dice “Por favor, mamá, educame, aquí estoy.” No hay más palabras para agregar que la emoción de este último relato, este gesto cotidiano de acostar al niño y celebrar luego 24 h de esperanza.
En estos días que han pasado Nadia me ha vuelto a escribir, me cuenta que está agradecida por el anonimato, ya que ello le permite sentirse acompañada sin la obligación de responder a cada uno. Sigue con su terapia adelante y lleva ya más de 150 horas de esperanza, esperanza de poder.
Gracias Nadia, porque en mi cansancio cotidiano de la ruta, del silencio, de tener que cancelar charlas por problemas en la voz, tu carta me rescató a mí de mi cansancio momentáneo para darme ánimo para seguir. Gracias por alentarme. Gracias por tu “Esperanza de poder”.

Por Alejandro De Barbieri. Psicólogo, docente y comunicador. Autor: Lo que cura es el vinculo, Economia y felicidad y Educar sin culpa. Podés seguirlo en twitter @AleDeBarbieri o visitar la web www.logoterapia.com.uy

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Cansado de estar cansado...

“¿Conseguía el trabajo, en el fondo, llenar sus vidas, se sentían realizados con lo que hacían o en realidad tenían la sensación de que algo o alguien estaba consumiendo su energía, absorbiendo de ellos lo mejor, privándolos del verdadero sentido de la vida?”
Sandor Marai, “La mujer justa”
Nos pasamos el día corriendo de un lado para otro, nos levantamos corriendo, como en esas series americanas en las que el protagonista sale a la calle, con la taza de café caliente apurado para subirse al auto. Siempre apurados. Corremos con prisa para llegar al trabajo, para rendir, para ser buenos y efectivos en lo que hacemos. Corremos para salir del trabajo y llegar a tiempo a buscar al niño a la escuela o a participar de alguna actividad que apenas podemos disfrutar porque ya estamos pensando en lo que tenemos que hacer una hora después. Corremos para llegar a casa a tiempo para descansar y comer despacio. Solo que al ritmo al que venimos, tanto nosotros como nuestros hijos, el “despacio” nunca llega y nos arrastramos y empujamos entre todos.
Estas corridas y prisas no nos dejan disfrutar el presente. Como afirma Barry Schwartz, “nunca estamos presentes en el presente, si estamos trabajando estamos pensando debería estar con los niños, si estoy en casa con los niños estoy pensando debería estar haciendo ejercicio y cuando estoy haciendo ejercicio, pienso debería estar trabajando…”.
Este no estar en el lugar en que estamos, nos hace vivir de “cuerpo-presente”, sin poner el alma en lo que hacemos, o quitándonos la poca alma que nos queda cuando salimos del trabajo. Afirma el filósofo español Carlos Diaz Hernández:
“Hay gente que se pasa la vida haciendo cosas que detesta para conseguir dinero que no necesita y comprar cosas que no quiere para impresionar a gente que odia. “
Si vivimos así de cansados, haciendo cosas que nos alejan de lo que somos, buscando un dinero que ya no nos llena, y comprando cosas que no sabemos para que compramos, llenando un vacío existencial, o para impresionar a los demás, entonces no nos extrañe que estemos cerca del llamado “Burn Out” o cansancio crónico. La fatiga nos acompaña cada día, pero si se vuelve crónica entonces quiere decir que no le encontramos sentido a la vida en familia ni a la vida laboral. Si la vida me pasa por arriba, todo lo que hago será un intento por sobrevivir, pero no será una vida vivida plenamente.
El filósofo coreano Byung-Chul Han, en su libro ‘La sociedad del cansancio’ (editado en España por Herder Editorial en 2012) aborda este tema del cansancio, como el mal de nuestra época, propio de una cultura del rendimiento. La OMS estima que para el año 2020, la cifra de suicidios aumente drásticamente y que las enfermedades mas relevantes serán: la depresión, el trastorno por déficit de atención, el trastorno límite de personalidad y el síndrome de desgaste ocupacional. Nos urge encontrar una manera de vivir que nos acerca a lo que somos, para vivir una vida elegida libre y responsablemente y no sentir que alguien “exprime lo mejor de mi”.
Este modo de vivir afecta a padres y madres a la hora de educar, si estamos todo el tiempo cansados, es difícil que lleguemos a casa a transmitir alegría y ganas de vivir. Esto repercute en nuestros hijos inmediatamente. Recuerdo un joven a la salida de una charla, que me dijo: “estoy cansado de que mi viejo esté cansado.” El cansancio crónico genera en los hijos una percepción poco saludable de la vida de sus padres. No es extraño que a la hora de la elección vocacional o del inicio de su vida laboral, se retrase o se dude obsesivamente, ya que no querrán entrar al mundo estresado del adulto. Si ser adulto es igual a ser estresado, cansado, monótono y aburrido, entonces el joven prefiere seguir siendo “por siempre joven”. “La agitación permanente, la supremacía de la vida activa que es ampliamente alabada en la sociedad del rendimiento no genera nada nuevo, reproduce y acelera lo ya existente”, escribe Byung-Chul Han.
Cuando estamos deprimidos o viviendo una vida monótona, es esperable que no seamos creativos ni en casa ni en el trabajo. Nuestros hijos precisan padres creativos y alegres, que vivan una vida feliz para poder ellos seguir soñando y seguir proyectándose. Recuerden que nuestros hijos nos tienen como modelos. Pero los padres y educadores se encuentran con niños apáticos, que se aburren fácilmente, que son difíciles de motivar. Entonces el educador intenta mil maneras para motivarlo, pero motivar a desmotivados, desmotiva.
Por eso es necesario insistir en realizar talleres para padres y docentes; para que sientan el mimo y la caricia de que se educa en conjunto y que educar es cansarse amorosamente. No vamos a ver ahora el resultado. Paciencia. Calma. Respire. Tome aire. Lo veremos quizás si empezamos nosotros a agradecer primero a nuestros padres, maestros y referentes. De esa manera, les enseñamos a los hijos que el sentido de la vida no es aquí y ahora solo, sino que es un puente que nos une intergeneracionalmente.
Ojalá que el cansancio nos sirva como una oportunidad para parar, para aprender a ser sin hacer, para meditar como queremos seguir, para elegir libremente la vida que llevamos y no ser un sujeto sujetado por una masa que lo lleva, lo arrastra y empuja. Ojalá podamos terminar cada dia con la sensación de que “está bien, estoy bien”. Hice lo que pude para el dia de hoy, no me exijo de más, mañana será otro día, otro milagro para despertarnos y vivir con alegría, trabajando pero descansado, para poder ser creativo, amando a nuestros hijos, con amor que nutre y que también guía, y para eso nos precisa padres y educadores presentes, con cuerpo y alma, para respirar juntos y honrar la vida cada día.
Lecturas sugeridas:
Full Stop de Silvio Raij
Fluir, de Anselm Grun
El cansancio de los buenos, de Roberto Almada
Música Sugerida:
Los tres discos CALMA de Gustavo Ripa

Por Alejandro De Barbieri. Psicólogo, docente y comunicador. Autor: Lo que cura es el vinculo, Economia y felicidad y Educar sin culpa. Podés seguirlo en twitter @AleDeBarbieri o visitar la web www.logoterapia.com.uy
Publicado en El Pais, mayo 2015

domingo, 22 de noviembre de 2015

Stop Run Forrest! Coaching Existencial para dejar de correr y valorar la vida


COACHING EXISTENCIAL PARA DEJAR DE CORRER Y VALORAR LA VIDA


 nov 22, 2015
Para Guadalupe
Escribo esta columna en pleno viaje a Bogota al 1er Encuentro de Coaching Existencial. Viajar es siempre una oportunidad para crecer, meditar, estar solo y descansar. Pero cuando esta actividad, se le suma un encuentro con amigos para pensar en como viene la psicología existencial en el mundo y sumar desde el coaching existencial, entonces se transforma en una oportunidad para crecer, volver distinto y traer ideas para seguir sumando a la sociedad. 
Dejé Montevideo con las últimas noticias de los ataques a París y la noticia del nacimiento de una nueva sobrina: Guadalupe. La vida y la muerte interconectadas. Lo que pasa en el mundo nos duele, ¿nos duele realmente? o seguimos distraídos y nos aturdimos para anestesiarnos y no sufrir. No puedo dejar de pensar en cómo hacer para ayudar a nuestra sociedad, a nuestros jóvenes para que vivan una vida con sentido. Vivimos una confusión existencial muy grande hoy día, víctimas del consumismo, no nos deja ver lo importante. Adolescentes que no encuentran proyectos de vida que los hagan salir de sí mismos. Precisamos seguir formando adultos responsables, padres, educadores, psicólogos, con una mirada esperanzadora hacia el futuro que logre desplegar las posibilidades de los jóvenes.
Si uno no sabe hacia donde va, el sentido de la vida, corre riesgos de ir tras “falsos profetas”, todos corremos detrás del 1er Forrest Gump que aparezca. Recordará el lector la gran película con Tom Hanks como Forrest. Corriendo y corriendo, hasta que se le suman seguidores, que corren detrás de él, pero sin saber porqué y para qué corre Forrest. En un momento determinado Forrest se para, y los seguidores quedan atónitos. Forrest habla y dice: “Estoy cansado”. Y vuelve y los seguidores quedan huérfanos de líder.
Un buen líder genera líderes, un mal líder genera seguidores. Aquí la primera reflexión de esta columna: qué estamos generando, qué queremos generar, “líderes o seguidores”. ¿Qué le ofrece el adulto de hoy al joven con el que vive o se conecta? Estamos dando la imagen de un adulto feliz (que incluye el sufrimiento) o estamos demasiado cansados huyendo del miedo, buscando querer ser felices?
Qué paradoja existencial, querer que nuestros hijos sean felices, no siéndolo nosotros. Nosotros los adultos debemos revisar la vida que vivimos en la familia y en el trabajo, porque el niño, el adolescente, el joven, no nació de un repollo, su alegría su tristeza, su rabia, o su falta de empatía,es espejo del adulto con el que vive, en su casa, en la escuela, en el liceo. No podemos seguir aturdidos, distraídos, tratando de que la realidad cambie, sin cambiar nosotros. Los jóvenes nos miran con cara de hipocresía, ¿cómo mi padre/madre, me pide que sea feliz, si llega todos los días cansado? , ¿como voy a ser perseverante e intentar una vez mas, si a la mínima frustración, mi padre o madre, me resuelve el problema, porque le da mucho sufrimiento a el/ella? , ¿como voy a aprender a esperar, si siempre que pido algo me lo dan enseguida?. Preguntas que nos obligan a responder con hechos , los valores se ven reflejados en acciones cotidianas.
En dicho congreso de Coaching Existencial ( basado en la Logoterapia de Viktor Frankl), tuve la suerte de escuchar a mi amigo Yaqui Martínez, psicólogo existencial mexicano, que resume en 8 preguntas, el como acompañar al otro. Un buen coach o psicólogo, pregunta más que lo que responde ,deja que el otro se responda. Como un buen padre que no le da todas las respuestas a su hijo. El que da respuestas corre el riesgo de infantilidad al otro.
Me pareció que sería lindo compartir con el lector estas preguntas, para que cada uno desde el lugar que esté, pueda revisar su vida e implementar respuestas. Estas preguntas que son guía para un coach existencial, se pueden dar en el ámbito de paciente-terapeuta, jefe y empleados, líder y liderados, maestro y alumnos, padre e hijos. El coaching en general ha crecido mucho en estos países, porque la gente se ha cansado un poco de la terapia tradicional.
Siempre que tengo la oportunidad de dar clases a mis alumnos de psicología y psicólogos, les digo “ no miren al coaching como algo despectivo o desde una postura de autoridad”. Claro que hay coaching y coaching, como psicólogos y psicólogos, etcétera. Si estos abordajes están teniendo demanda en la gente, tenemos que ser hábiles para ver que es lo que plantean y como podemos sumar nosotros , en el área en que estemos, laboral, educativa o clínica. ¿De que se cansó la gente? La gente se cansó de los enfoques centrados en el modelo médico donde todo se mide según el paradigma “ salud-enfermedad”. En donde desde esta mirada se suele mirar solo las áreas enfermas. La gente también está cansada de que se la vea siempre desde la falla, de lo que falta, desde el déficit. Y por último la gente está cansada que se explique todo desde el pasado. El pasado nos condiciona -como dice Frankl- pero no nos determina.
El enfoque existencial que uno intenta desde estas páginas llegue a la gente, está basado en el modelo fenomenológico existencial. Desde esta orientación hay diversas escuelas de psicoterapia y también de coaching existencial. En dos palabras, la terapia suele ser un acompañamiento más largo, de exploración de la vida entera del paciente.
El coaching es un acompañamiento más breve, que hace foco en metas precisas para realizar cambios concretos. Es muy común el coaching educativo, un docente o psicólogo que trabaja en centros educativos debería estar entrenado (más allá de que seguro muchos ya lo realizan) para poder apoyar a los jóvenes y sus familias, en cambios de actitud, y sobretodo en facilitar el proceso de búsqueda de sentido a la vida.
Reitero las tristes cifras de Uruguay: entre 8 y 10 intentos de suicido por día, 1 a 2 suicidios. Adolescentes y adultos mayores. Precisamos reaccionar para poder ayudar a estas poblaciones más frágiles y vulnerables a retomar una vida con sentido. Pero para eso precisamos gente que se prepare y que salga del modelo determinsita, del cual vengo hablando que la gente está ya cansada. Si no ¿por qué van a buscar un coach y no un psicólogo? ¿Les parece una simple moda? No lo creo. Es porque se interpreta que el psicólogo (aunque hay variedad de enfoques), es diferente a un coach. No quiero que me traten como un enfermo dice la gente o que se le eche la culpa a mis padres de todos.
Volviendo a las preguntas para que cada uno lo pueda aplicar en su familia, en la oficina en su trabajo, preguntas fáciles que lo que hacen es llevar el modelo fenomenológico accesible a nuestra decisiones cotidianas.
1. ¿Qué deseas o necesitas?
Luego que la persona nos responde, le hacemos la pregunta oculta “¿y cómo lo sabes?”. O sea como se que preciso eso, ya que eso iluminará aun mas el proceso.
2. ¿Es posible?
Explorar las posibilidades de que aquello que deseo se haga realidad. Y luego la otra pregunta ( Y como lo sabes). Como se que se puede o no se puede?
3. ¿Vale la pena?
Si la pena tiene un valor es porque ese esfuerzo es necesario para llegar al objetivo. Hoy día nadie se quiere estresar, no se puede educar sin estrenarse un poco, no se puede trabajar con una mínima cuota de esfuerzo. Y luego responder, como se que vale el esfuerzo para llegar a eso?
4. ¿Qué lo impide?
Muchas veces al acompañar personas (como psicólogos como coach) ya sabemos que la persona que nos pregunta ya tiene la respuesta, solo que viene buscando un impulso para poder pasar a la acción. Y luego siempre preguntar “Como lo sabes”. O sea, como se que esto o aquello me lo impide …
5. ¿Con qué herramientas cuento?
Aquí nos referimos a que la persona nos haga una lista de las herramientas que cuenta en ella misma para cambiar. Y también que nos explique porque sabe que cuenta con esa herramienta.
6. ¿Qué posibilidades o alternativas hay? ¿Qué se puede hacer?
Explorar las alternativas reales de acciones concretas para cambiar.
7. ¿Qué y a quién afecta?
Cuáles son las áreas que se ven afectadas por el problema y que otras áreas se afectan por esta relación. Recuerden que la mirada existencial incluye siempre al otro, no somos seres aislados, sino en vínculos que nos comprometen.
8. ¿Qué se requiere para el cambio?
Aquí nos referimos a los elementos, qué no tengo para dar ese paso. Lo que se debe explorar y transformar para que la persona consiga lo que le falta y poder cambiar.
Parece obvio todo esto que vemos acá, seguro que son pasos que usted lector ya sabe y ya los hace, la idea es ponerlos en modo pregunta para activarlo con nuestros hijos cuando estamos discutiendo un problema, con nuestra pareja, cuando no logramos un acuerdo sobre un tema, o los alumnos con los profesores en el aula.
Ojalá que estas preguntas nos traigan respuestas creativas y plenas de sentido, para ayudar a que los jóvenes tengan una vida mas plena y no mas feliz. No confundir más la búsqueda de la felicidad que suele ser un lugar cómodo de los padres y educadores, pero un peso muy grande para el joven. Buscar el sentido de la vida y de lo que hacemos antes que la felicidad.
Espero que esta sencilla columna ayude a tomar decisiones, a saber acompañar a los demás para que puedan vivir mejor. Brindo porque esta semana en donde la guerra y la muerte nos asusta, y nos da miedo, celebremos la vida y la esperanza y el coraje en que cada padre hoy con el nacimiento de sus hijos , tiene la chance la obligación y la certeza de trabajar por un futuro mejor para las generaciones venideras. Como dice el mito, “ Ha nacido un rey”. En la familia nació Guadalupe, y por más que nos caiga el pesimismo, la niña nos mira con ojos abiertos y nos dice: Aquí estoy, con ganas de vivir, con ganas de celebrar que la vida puede más que la muerte. Bienvenida Guadalupe, esperemos poder estar a la altura de tus sueños!

PUBLICADO  en Diario el Pais, 22/11/2015
Por Alejandro De Barbieri. Psicólogo, docente y comunicador. Autor: Lo que cura es el vinculo, Economia y felicidad y Educar sin culpa. Podés seguirlo en twitter @AleDeBarbieri o visitar la web www.logoterapia.com.uy

9a Edición de Educar Sin Culpa


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